2 sept. 2008

MUSEOS

Un edificio de 35 metros de altura con forma de hombre de metal se ha convertido en la última atracción para los turistas que visitan la ciudad de Oegstgeest, en Holanda. ¿El motivo? En su interior se recrea un cuerpo humano con todos sus órganos, músculos y arterias. El museo Corpus, que es como se le ha bautizado, pretende, así, dar a conocer los secretos del funcionamiento de nuestro organismo, valiéndose de todo tipo de efectos visuales y sonoros, así como de explicaciones científicas.

El recorrido que se plantea a los visitantes tiene una duración aproximada de 50 minutos y parte de la zona de la rodilla. Allí, se ve la actuación de los glóbulos blancos para curar una herida de astilla. Desde ese punto se sube hasta el útero donde se explica el proceso de fecundación y el posterior desarrollo del feto. En el teatro del aparato digestivo, por su parte, se muestra cómo se produce la digestión y cómo el organismo es capaz de proporcionarnos energía gracias a él.

La visita termina cuando se llega a la cabeza. Una lengua rugosa da la bienvenida a la boca, mientras que en la nariz se aprenden curiosidades como que la velocidad que puede llegar a alcanzar un estornudo es de 300 km/h. Sin embargo, la estrella de esta sección es el cerebro, por su gran complejidad.


En su interior, el museo se vale de pantallas y efectos sonoros para explicar el funcionamiento del organismo.


© Corpus

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